Las resonancias del tambor: entre raíces, resistencia y recuerdos
Baltimore, 2025. Fuente: Archivo personal.
Los tambores, como instrumentos de gran relevancia cultural, desempeñan un papel histórico fundamental en la resistencia y la comunicación, especialmente en épocas de represión, lucha y celebración. En diversas partes del mundo, como en el Brasil colonial, los tambores se utilizaban como medio de comunicación entre los esclavos, lo que permitía organizar fugas y revueltas, al tiempo que reforzaba el movimiento de resistencia contra la opresión. Por esta razón, durante muchos periodos, tanto en Estados Unidos como en Brasil, entre los siglos XVIII y XIX, los tambores fueron prohibidos, ya que se consideraban una amenaza para las autoridades coloniales e imperiales, que temían su poder para unir y movilizar a los oprimidos.
Centro Nacional de Jazz y Cultura Eubie Blake, 2024. Fuente: Archivo personal.
La prohibición de los tambores, especialmente en contextos de esclavitud, refleja no solo un intento de neutralizar la resistencia, sino también el deseo de suprimir las culturas africanas y afrobrasileñas. El sonido del tambor, cargado de un fuerte simbolismo, era una expresión de la identidad y la espiritualidad de los pueblos subyugados; por lo tanto, su represión tenía como objetivo el control social y cultural. Sin embargo, a pesar de estas prohibiciones, el tambor nunca dejó de ser una poderosa herramienta de resistencia y una forma de preservación cultural, como lo demuestran los ritmos y estilos musicales que surgieron, tales como la samba, el candomblé y el funk.
Paseando por las calles de Baltimore...
Exposición «Edges of Ailey» en el Museo Whitney, 2024. Fuente: Archivo personal.
Los tambores se manifiestan de diversas formas, no solo como instrumentos musicales, sino también como símbolos visuales y culturales que marcan el paisaje urbano. Es habitual ver representaciones de tambores pintadas en las paredes de los edificios, lo que refleja la presencia y la importancia de esta tradición, no necesariamente en la propia ciudad, sino en sus raíces diaspóricas. Además, los tambores ocupan un lugar en los estudios y talleres, manteniendo viva la conexión entre las personas y las raíces históricas y culturales que representan. En galerías y exposiciones, los tambores también aparecen en pinturas, reinterpretados por artistas locales e inmigrantes que exploran el simbolismo y la estética de estos instrumentos en un contexto contemporáneo.
Baltimore, 2024. Fuente: Archivo personal.
Estos tambores, tanto en su forma física como en sus representaciones artísticas, han propiciado encuentros y diálogos, convirtiéndose en un punto de convergencia para quienes buscan preservar y fortalecer las tradiciones culturales. Pero, más allá de eso, a veces, sin buscarlos, las personas encuentran los tambores a través de oídos, ojos y cuerpos que necesitan sentir su presencia. En Baltimore, no ha sido raro que el sonido del tambor o su vibrante imagen en las paredes de la ciudad se conviertan en el centro de nuevas conexiones y momentos de intercambio comunitario. De esta manera, los tambores siguen siendo una presencia constante y orientadora, transmitiendo historias de resistencia e identidad, y creando espacios donde la cultura y la historia se encuentran y se renuevan con cada encuentro.
Baltimore, 2025. Fuente: Archivo personal.
El tambor, en este ciclo entre el pasado, el presente y el futuro, se convierte en un punto de conexión entre lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser. En Brasil, su relación con el pueblo va más allá de ser un mero instrumento; es una memoria viva que transmite las historias, las luchas y los sentimientos de un pueblo. Ya sea en los círculos de samba, en las fiestas populares o en las manifestaciones culturales, el tambor siempre ha estado presente, marcando tanto la presencia como la memoria.
Aquí, en Baltimore, la experiencia con el tambor adquiere una forma diferente, aunque sigue conservando la fuerza de un vínculo con sus raíces. Los ritmos siguen resonando, ahora en otro contexto, pero con el mismo poder de conectarnos con lo esencial. El tambor, tanto en Brasil como aquí, nos enseña que mirar al pasado no es una huida, sino una forma de comprender el presente y lo que está por venir.